"Sería bueno comprar libros, si se pudiera comprar a la vez el tiempo para leerlos; pero casi siempre se confunde la compra de los libros con la apropiación de su contenido"
Antes de nada: si, he buscado la cita en internet. Osea, a ver, ya la conocía, claro, pero ni la recordaba lo suficientemente bien como para reproducirla, ni sabía a quien pertenecía. Pero eh, no siempre tienes una ocasión tan meridianamente clara de hacerse el listo.
Aclarado esto: vamos al lío.
Si hacemos un ejercicio de reflexión íntima, cruda y descarnada sobre esta nuestra afición y, como si de una médium en la llamada Cthullu se tratase, salimos de nuestro cuerpo para vernos desde fuera, hay una pregunta que si o si deberíamos, si no responder, por lo menos apuntar: ¿de verdad hace falta que nos compremos tantos juegos?
A ver, pues si. Osea, ¿te hace gozo? pues oye, ya está, no hace falta mas. Si acaso habría que mirar si te lo puedes permitir, pero todo el mundo tenemos acordado que, independientemente de si vas a comer el resto del mes, la respuesta es que por supuesto, que lo tengo controlado, que lo dejo cuando quiera.
El caso es que, aunque estas respuestas vagas y complacientes nos sirvan para dormir con tranquilidad, la realidad es que, quien mas quien menos, tiene mas de un juego en la estantería(s) cogiendo polvo. O mejor aún, sin estrenar siquiera.
¿Por qué los compramos entonces?
Pues por un popurrí de cosas la verdad, tampoco estoy yo aquí para hablar por nadie. Pero si que es verdad que hay ciertos motivos que se repiten bastante. A saber:
En este punto podría entrar también el motivo "es que es tan bonito". Hay jugos que son tan, pero tan cucos, tan molones, tan tochos, que, aunque tengas la sacrosanta convicción de que jamás a ver mesa, uf, ¿Cómo no lo vas comprar?
Altruismo hacia el grupo (el grupo eres tú): Sabéis de lo que hablo, no desviéis la mirada. Hay veces que compramos un juego (¿uno?) porque pensamos que para nuestro grupo de habituales sería perfecto. A mi, por ejemplo, me pasó con El Sheriff de Nottingham. Conociendo a mi grupo como lo conozco estaba clarísimo que las risas estaban aseguradas y que, sabiendo como son las dinámicas entre las diferentes personas que comparto mesa, iba a ser una maquina de generar anécdotas.
La realidad es... que el juego ha tocado la mesa un total de una unidad de veces. Visto en perspectiva, pues bueno, si, yo lo quería y tampoco pregunté al resto si les parecía buena idea. Así que bueno, en este caso, el grupo era yo.
Calentón: Creo que este motivo es el que menos explicaciones necesita. Sabes que va a salir nosequé juego y tu radar va recogiendo datos: cuando sale, quien lo publica, precio... Y entonces llega el momento. Ves UN video de Youtube, o lees UNA reseña y llegas a la conclusión de que bueno, ya no queda tanto para cobrar y que comer arroz hervido dos semanas y media no es para tanto y pum, cuando te quieres dar cuenta estás de camino a tu casa con el juego en una bolsa y la cartera sospechosamente ligera.
También puede ser que llegues a tu tienda de confianza simplemente para cotillear*, un juego te haga ojitos y yo que se, solo se vive una ves y todo eso. En fin, un calentón que hay que satisfacer vaya.
Y por último mi favorita y la que ha inspirado este post: La Promesa de Jugarlo.
Creo que muchas veces cuando compramos un juego, a parte de el objeto físico hay una parte intangible, emocional, proyectiva y aspiracional que consiste en la promesa tácita e interna de que vas a jugarlo. Compras la idea, el sueño y la esperanza de que vas a tener tiempo de hacerlo, de que las anécdotas serán increíbles, de que tu vida y la del resto os lo van a permitir.
Ojo, no estoy diciendo de que no sea así ni de que en realidad nunca juegues a nada o solo de forma marginal. Lo que quiero decir es que a la hora de comprar, esta idea intangible, este espíritu de las partidas futuras es una fuerza poderosa. Poderosa e ilusionante y, la verdad, me parece una cosa muy chula. No es que de ilusión tambien se viva, es que sin ilusión, no se puede vivir.
Total, ¿a donde quiero llegar con todo esto? Pues... a ningún sitio la verdad. Solo pensaba en voz alta, no se.
Gracias por acompañarme.
¡Nos leemos pronto!
* "ir a la tienda a simplemente para cotillear" es una formula gramatical no figurativa que quiere decir en realidad "sé positivamente que me quiero comprar un juego, voy a la tienda a ver en que me gasto el dinero".