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El irremediable impulso de llevar Juegos a sitios para terminar por no jugar

Uf, bueno. A ver. Supongo que esta entrada, siendo la primera, debería funcionar como una presentación sobre el blog, o sobre mi o que se yo...

domingo, 20 de agosto de 2023

Mercadeo de intangibles de plástico y cartón


"Sería bueno comprar libros, si se pudiera comprar a la vez el tiempo para leerlos; pero casi siempre se confunde la compra de los libros con la apropiación de su contenido"


-Arthur Schopenhauer



Antes de nada: si, he buscado la cita en internet. Osea, a ver, ya la conocía, claro, pero ni la recordaba lo suficientemente bien como para reproducirla, ni sabía a quien pertenecía. Pero eh, no siempre tienes una ocasión tan meridianamente clara de hacerse el listo.


Aclarado esto: vamos al lío.


Si hacemos un ejercicio de reflexión íntima, cruda y descarnada sobre esta nuestra afición y, como si de una médium en la llamada Cthullu se tratase, salimos de nuestro cuerpo para vernos desde fuera, hay una pregunta que si o si deberíamos, si no responder, por lo menos apuntar: ¿de verdad hace falta que nos compremos tantos juegos?


A ver, pues si. Osea, ¿te hace gozo? pues oye, ya está, no hace falta mas. Si acaso habría que mirar si te lo puedes permitir, pero todo el mundo tenemos acordado que, independientemente de si vas a comer el resto del mes, la respuesta es que por supuesto, que lo tengo controlado, que lo dejo cuando quiera.


El caso es que, aunque estas respuestas vagas y complacientes nos sirvan para dormir con tranquilidad, la realidad es que, quien mas quien menos, tiene mas de un juego en la estantería(s) cogiendo polvo. O mejor aún, sin estrenar siquiera.


¿Por qué los compramos entonces?


Pues por un popurrí de cosas la verdad, tampoco estoy yo aquí para hablar por nadie. Pero si que es verdad que hay ciertos motivos que se repiten bastante. A saber:

Coleccionismo: Sabemos que en la afición hay gran parte de esto. Y mola. Mola coleccionar cosas en general, pero el royo fetichista de coleccionar juegos mola mas todavía. ¿A quien no le va a gustar pasarse una tarde reordenando juegos en la estantería por colores, autoría, tamaño de la caja...? ¿A quien no le va a gustar?

En este punto podría entrar también el motivo "es que es tan bonito". Hay jugos que son tan, pero tan cucos, tan molones, tan tochos, que, aunque tengas la sacrosanta convicción de que jamás a ver mesa, uf, ¿Cómo no lo vas comprar?

Altruismo hacia el grupo (el grupo eres tú): Sabéis de lo que hablo, no desviéis la mirada. Hay veces que compramos un juego (¿uno?) porque pensamos que para nuestro grupo de habituales sería perfecto. A mi, por ejemplo, me pasó con El Sheriff de Nottingham. Conociendo a mi grupo como lo conozco estaba clarísimo que las risas estaban aseguradas y que, sabiendo como son las dinámicas entre las diferentes personas que comparto mesa, iba a ser una maquina de generar anécdotas.

La realidad es... que el juego ha tocado la mesa un total de una unidad de veces. Visto en perspectiva, pues bueno, si, yo lo quería y tampoco pregunté al resto si les parecía buena idea. Así que bueno, en este caso, el grupo era yo.

Calentón: Creo que este motivo es el que menos explicaciones necesita. Sabes que va a salir nosequé juego y tu radar va recogiendo datos: cuando sale, quien lo publica, precio... Y entonces llega el momento. Ves UN video de Youtube, o lees UNA reseña y llegas a la conclusión de que bueno, ya no queda tanto para cobrar y que comer arroz hervido dos semanas y media no es para tanto y pum, cuando te quieres dar cuenta estás de camino a tu casa con el juego en una bolsa y la cartera sospechosamente ligera.

También puede ser que llegues a tu tienda de confianza simplemente para cotillear*, un juego te haga ojitos y yo que se, solo se vive una ves y todo eso. En fin, un calentón que hay que satisfacer vaya.


Y por último mi favorita y la que ha inspirado este post: La Promesa de Jugarlo.


Creo que muchas veces cuando compramos un juego, a parte de el objeto físico hay una parte intangible, emocional, proyectiva y aspiracional que consiste en la promesa tácita e interna de que vas a jugarlo. Compras la idea, el sueño y la esperanza de que vas a tener tiempo de hacerlo, de que las anécdotas serán increíbles, de que tu vida y la del resto os lo van a permitir.


Ojo, no estoy diciendo de que no sea así ni de que en realidad nunca juegues a nada o solo de forma marginal. Lo que quiero decir es que a la hora de comprar, esta idea intangible, este espíritu de las partidas futuras es una fuerza poderosa. Poderosa e ilusionante y, la verdad, me parece una cosa muy chula. No es que de ilusión tambien se viva, es que sin ilusión, no se puede vivir.


Total, ¿a donde quiero llegar con todo esto? Pues... a ningún sitio la verdad. Solo pensaba en voz alta, no se.


Gracias por acompañarme.


¡Nos leemos pronto!
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* "ir a la tienda a simplemente para cotillear" es una formula gramatical no figurativa que quiere decir en realidad "sé positivamente que me quiero comprar un juego, voy a la tienda a ver en que me gasto el dinero".

jueves, 17 de agosto de 2023

El irremediable impulso de llevar Juegos a sitios para terminar por no jugar

Uf, bueno. A ver.

Supongo que esta entrada, siendo la primera, debería funcionar como una presentación sobre el blog, o sobre mi o que se yo... Pero no. Mejor nos lo saltamos, vaya.

En lugar de eso vamos a pasar directamente a hablar sobre el por qué he decidido empezar con todo esto: El irremediable impulso de llevar juegos a sitios para terminar por no jugar.

Es posible, aunque no seguro, que si estás leyendo esto te suene el concepto. A todas las personas que nos apasionan (u obsesionan, según a quien le preguntes) los juegos de mesa nos ha pasado alguna vez ¿verdad?. 

Nochevieja con tu gente, la gente trae vino, algo de picar, alguien pone la casa... y tu apareces con un petate tamaño superviviente de holocausto zombie lleno de juegos. 

Por supuesto has pensado en todo: traes un puñado de partys, pero no los clásicos no, esos están muy vistos, algunos fillers para no pasarte la noche explicando manuales arcanos, algún juego de roles ocultos (esos siempre entran bien) y, si te has venido arriba, algún temático chulón o un euro medianito, nunca se sabe cuando vas a tener suerte. En resumen, unos 10 kilos de esperanzas.

Llega todo el mundo y empezáis a cenar. Todo genial ¿hacía cuanto que no so juntabais tanta gente? No puede ser, que si la vida adulta (sea eso lo que sea), que si el curro, que nosequién se ha casado, madre mía ¿y no me ha dicho nada?. El protocolo completo, vaya. 

Se va acercando la sobremesa y entras en defcon 1. En cualquier momento encontrarás tu oportunidad para abrir el cofre de los milagros y crear el círculo mágico. Se retirarán las copas y los platos de la mesa y esta se convertirá en un parque de atracciones para la diversión*. Tus glándulas lúdicas empiezan a salivar.

Total, que entre abrir otra botellita que está riquísimo oye y alguna anécdota de años pretéritos que año tras año se recuerda como para que quede claro que si, que hay cosas que nos unen de verdad aunque no nos veamos, de pronto todo el mundo está recogiendo el campamento (madre mía la hora que es) y tu mochila sigue igual de cerrada que un videoclub*.

Abrazos. Adiós, adiós y hay que verse mas a menudo ¿eh? y tu llegas a tu casa como un sherpa con depresión y te preguntas por qué sigues haciendo lo mismo cada vez que quedas con el grupo. Si además el grupo no juega normalmente, eres tú quien siempre les da la matraca con que ha salido nosequé juego y con que si la oca no es un juego de verdad.

Te lo preguntas durante un buen rato y al final decides que esta ha sido la última vez. Si es que es culpa tuya, claro, estás intentando imponer lo de los juegos a las otras personas. Lo que tienes que hacer es buscar un grupo jugón y canalizar por ahí. Si. Decidido.

Así que llega el siguiente expediente X donde os conseguir juntar y... apareces con el petate, porque de ilusión también se vive.

Y ahí es precisamente a donde quería yo llegar. A la ilusión. Porque de eso va todo esto ¿no?, de ese sentimiento de ilusión y de querer compartir esas sensaciones que tenemos jugando con la gente que queremos. Y esa es, a grandes rasgos, la razón de ser de este blog y de todo lo demás. 

Yo seguiré haciendo de chofer para mis juegos y me gustaría tener a alguien de copiloto.

¡Nos leemos!

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1*: "un parque de atracciones de la diversión" parece una formula un poco redundante ya que, en teoría, los parques de atracciones tienen la diversión como concepto nuclear. La realidad es que no. Los parques de atracciones tienen como conceptos nucleares el hacer cola y el pasar calor.

2*: Para la gente mas joven: un videoclub era el Netflix de los años 90 pero te podías quedar las películas que alquilabas para siempre... ¿no?